Introducción
Trabajar con sustancias corrosivas como ácidos, álcalis, solventes agresivos o productos industriales de alta reactividad implica riesgos que no se pueden subestimar. Una mínima salpicadura puede generar quemaduras químicas profundas, lesiones irreversibles en la piel y los ojos, inhalación peligrosa de vapores e incluso daños sistémicos por absorción. Por ello, la selección del Equipo de Protección Personal (EPP) no debe basarse en costumbre o comodidad, sino en criterios técnicos, certificaciones internacionales y análisis del peligro real en cada proceso.
Comprender el riesgo para proteger correctamente
Qué hacen los químicos corrosivos en el cuerpo
Los químicos corrosivos destruyen tejidos orgánicos. La piel puede sufrir quemaduras, ampollas, necrosis y cicatrices permanentes si no existe barrera adecuada. A nivel ocular, una gota puede causar perforación de córnea o pérdida total de visión. Además, muchos agentes liberan vapores que dañan vías respiratorias y pulmones.
Por qué elegir EPP no es una decisión improvisada
No todos los guantes sirven para todos los químicos, no toda careta reemplaza a unas gafas selladas y no cualquier traje resiste exposición prolongada. La selección depende del tipo de sustancia, concentración, temperatura, tiempo de exposición y tareas ejecutadas.
Protección de manos
Cómo elegir el material correcto
Los guantes son la primera barrera de defensa. El nitrilo funciona bien frente a hidrocarburos y solventes orgánicos; el neopreno ofrece gran resistencia ante ácidos fuertes y detergentes agresivos; el PVC se usa en procesos industriales prolongados y soluciones diluidas, mientras que el látex solo es adecuado para trabajos ligeros y químicos menos agresivos.
Norma fundamental para confiar en el guante
La certificación clave es la EN 374, que asegura resistencia química comprobada. Siempre se deben revisar tablas de compatibilidad del fabricante y verificar tiempo de permeación del material.
Protección facial y ocular
Cuando basta con gafas selladas
Las gafas químicas selladas son obligatorias cuando existe riesgo de salpicaduras directas. Certificaciones como EN 166 o ANSI Z87.1 garantizan que resisten partículas y líquidos.
Cuando es necesaria una careta facial
Si se trabaja con mezclas, trasiego de sustancias o químicos concentrados, la protección debe ampliarse con careta facial. Y algo clave: la careta no reemplaza a las gafas; ambas se complementan para protección total.
Protección del cuerpo
Ropa resistente a salpicaduras
En operaciones moderadas, la ropa resistente a químicos ayuda a evitar lesiones por contacto accidental.
Trajes químicos para trabajo crítico
Cuando el riesgo es alto o continuo, los trajes especializados certificados bajo normas como EN 14605 o EN 13034 ofrecen protección contra penetración, permeación y degradación del material.
Protección respiratoria
El riesgo invisible: vapores y gases
Muchos químicos liberan vapores que pueden dañar pulmones aun cuando no existan salpicaduras visibles.
Cómo elegir la protección correcta
Se deben usar respiradores con filtros certificados NIOSH o EN 14387, seleccionados según el tipo de contaminante (vapores orgánicos, gases ácidos, amoníaco, etc.). En concentraciones críticas, se recomienda aire suministrado o equipos autónomos.
Factores técnicos clave en la selección
Más allá del equipo: análisis técnico del riesgo
La selección del EPP debe considerar:
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Tiempo de permeación
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Degradación del material
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Tipo de contacto (directo, salpicadura o inmersión)
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Temperatura
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Concentración
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Condiciones operativas
Siempre debe revisarse la hoja de seguridad del químico (MSDS), certificaciones del EPP y compatibilidad real.
En este proceso, confiar en proveedores especializados como INDUSEGUR garantiza equipos certificados, asesoría técnica y protección real para los trabajadores.
Conclusión
Los químicos corrosivos no perdonan errores. La selección del EPP debe ser técnica, certificada y alineada al riesgo real de la tarea. Proteger manos, rostro, cuerpo y vías respiratorias no solo previene accidentes: protege la vida, la salud y la continuidad operativa. Invertir en protección adecuada es invertir en seguridad.

